Misa y Adoración del Primer Viernes

"Anúncienlo y que se anuncie al mundo entero: Yo no pongo límite ni medida a mis dones de gracia para quienes los buscan en mi Corazón." --Revelaciones de Nuestro Señor a Santa Margarita María de Alacoque

La observancia de la devoción de los primeros viernes

Cada primer viernes del mes tenemos confesiones a las 6:30 p.m. y Misa a las 7:00 p.m., seguida de la Adoración Eucarística.


La devoción de los primeros viernes es una práctica católica que consiste en confesarse, asistir a Misa, recibir la Sagrada Comunión y pasar una hora en Adoración Eucarística el primer viernes de cada mes, en reparación por los pecados e inspirada por el amor de Jesús. Esta devoción comenzó con las revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII. Jesús hizo "grandes promesas" a quienes observen esta devoción durante nueve meses consecutivos, entre ellas la gracia del arrepentimiento final y un refugio seguro en Su Corazón a la hora de la muerte.

Las 12 Promesas del Sagrado Corazón para quienes observan la Devoción Reparadora de los Nueve Primeros Viernes


  1. Les daré todas las gracias necesarias en su estado de vida.
  2. Estableceré la paz en sus hogares.
  3. Los consolaré en todas sus aflicciones.
  4. Seré su refugio seguro durante la vida y, sobre todo, en la hora de la muerte.
  5. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
  6. Los pecadores encontrarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.
  7. Las almas tibias se volverán fervorosas.
  8. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a una gran perfección.
  9. Bendeciré todo lugar donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y honrada.
  10. Daré a los sacerdotes el don de tocar los corazones más endurecidos.
  11. Quienes promuevan esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón.
  12. Les prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a todos los que reciban la Sagrada Comunión los primeros viernes de nueve meses consecutivos la gracia de la perseverancia final; no morirán en mi desgracia ni sin recibir los sacramentos. Mi divino Corazón será su refugio seguro en ese último momento.